Alejandro Puente en Fundación OSDE
Alejandro Puente en Fundación OSDE

Abstracción y tradición americana presenta un conjunto de obras de Alejandro Puente, realizadas entre 1961 y 2006, que brindan por primera vez un vasto panorama de su producción a lo largo de cuarenta y cinco años de trabajo. Desde la abstracción absoluta que domina su obra, Puente construye su poética en los cruces de la modernidad con la tradición de la América ancestral. Movido por la necesidad de encontrar las raíces de un arte regional en la cultura prehispánica, se sitúa en la senda abierta por Joaquín Torres García quien, en la década de 1930, sentó la propuesta de un arte americano fundado en el encuentro de los principios constructivos de las vanguardias europeas y los de la estética precolombina. La exposición que hoy se presenta en el Espacio de Arte de la Fundación OSDE está organizada en torno a cinco temas que escapan al orden cronológico para poner el acento sobre aquellas inquietudes que atravesaron toda la producción del artista.El primero se centra en la idea de sistema y repetición que Puente utiliza en los años sesenta para sus estudios sobre el color y que luego vinculó con la greca escalonada y los textiles del mundo andino, donde la dualidad y la repetición también resultan elementos claves para la representación. Este primer cruce señala el comienzo de un interés por la cultura americana que, así como la idea de sistema, continuó proyectándose a lo largo de toda la trayectoria del artista.El protagonismo de la materia y sus texturas marcan el segundo eje. Los inicios de Puente en el informalismo y la relación que traza luego con los textiles andinos lo llevan a utilizar variados soportes y materiales. El uso de corcho, arpillera, aglomerado, hilos o plumas así como la aplicación de una pincelada que emula la trama y la urdimbre serán algunos de los recursos con los que buscará, según sus propias palabras, “generar formas visuales que estimulen el sentido del tacto” en rotundo desafío a la primacía del sentido de la visión en la cultura occidental. La búsqueda de una estética fundada en una tradición regional marca el tercer eje. Apoyado en los cánones geométricos de los tejidos, la cerámica y la arquitectura americana, Puente mira al pasado y apela a los símbolos precolombinos como la greca y sus derivaciones simbólicas. Las obras que el artista seleccionó en 1985 para presentar en la XVIII Bienal de San Pablo, algunas de las cuales hoy exhibimos, expresan una acabada síntesis de estas ideas. La constante inquietud de Puente por la construcción del espacio nos lleva a otros de los  temas que articulan el recorrido. Tanto en la superficie plana de la tela como en las estructuras modulares que invaden el espacio real se advierte el interés por indagar en diversos sistemas de la representación como, por ejemplo, los de la perspectiva. En sus últimos años, ya alejado de la pintura, Puente no abandona su interés por los sistemas de codificación y transmisión de sentido, tanto del lenguaje estético como de otros lenguajes que manejan distintos niveles de comunicación (signos, escrituras, ideogramas). Aquí revisamos algunas de las piezas donde quedan planteadas esas inquietudes que lo acompañaron desde un principio.  La muestra también incluye un sector de obra en papel que, de manera independiente, se despliega con un criterio cronológico: una línea de tiempo en imágenes que desarrolla una secuencia progresiva, de los inicios informalistas a las reflexiones sobre el espacio que marcaron las últimas obras de Alejandro Puente.

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