Alfredo Bigatti en el Museo Sívori
Alfredo Bigatti en el Museo Sívori

La Fundación Forner-Bigatti fue creada por Raquel Forner en 1982, a fin de convertir en casa-museo la propiedad en la que viviera con su esposo, para continuar albergando las obras de ambos artistas –“mis hijos”, como solía llamarlas–, parte de las cuales conformaron el patrimonio inicial de la entidad.

 

“La exposición está conformada por una selección de esculturas, maquetas de monumentos, monocopias y bocetos, y da cuenta de un concepto espacial y compositivo que Bigatti explora e investiga a lo largo de toda su trayectoria“, destaca la Lic. Graciela Limardo, jefa de Museografía y Curaduría del Museo Sívori, y agrega: “Las piezas se exhiben como fragmentos de una búsqueda, intentando recomponer el carácter monumental de sus obras, que es posible advertir incluso en las minúsculas composiciones de medallas y relieves. En ellos confluyen sus raíces arcaicas y ‘un inédito sincretismo greco-maya que toma de ambas vertientes notas admirables y le infunde su moderna interpretación de las formas’“.

 

Pensada desde una fuerte impronta educativa, la muestra incluirá una serie de actividades a cargo de consagrados discípulos de Bigatti como Antonio Pujía y Leo Vinci, entre otros.

 

“La temprana huella que imprime el Centauro moribundo de Bourdelle sobre sus primeras intuiciones, y más tarde el Monumento al General Alvear, resultan ser la clave para recorrer su figuras ecuestres e interpretar sus búsquedas“, apunta Limardo. ”Todas sus composiciones se inscriben en figuras geométricas; ‘caballo y jinete pampas’ lo hacen en un cuadrado que relaciona las partes de acuerdo a la medida áurea. […] Los dibujos, monocopias y relieves en pequeña escala le permitieron reencontrarse con la libertad de ahondar en nuevos campos visuales, manteniendo aquella primera huella del Centauro“, completa.

 

Alfredo Bigattise rebeló contra las formas heredadas.“Junto otros escultores como Pablo Curatella Manes, Antonio Sibellino, Sesostris Vitullo, Luis Falcini y José Fiorvanti, constituyeron un punto de inflexión, de quiebre entre la tradición y la vanguardia“, señala la Mgter SilviaMarrube, responsable del Area de Investigación del Museo Sívori. “Más allá de influencias o de figuras orientadoras, Bigatti fue el creador de un estilo propio que lo define y que lo destaca dentro del panorama escultórico del arte argentino. Sus realizaciones marcan un recorrido donde las formas van adquiriendo una contundencia que se manifiesta a través de un tratamiento geometrizado de las mismas“, amplía.  

 

Marrubedestaca tres períodos bien marcados en la producción artística de Bigatti: “El primero, más rodiniano; un segundo, de tono arcaizante-abstracto-, y finalmente otro fluido, el de las pequeñas obras y monocopias”. A ellos se agrega la consagrada producción de esculturas monumentales: “Fue un escultor de monumentos, esta cualidad es distintiva y le confiere una posición casi única en el medio artístico local […] Entre las décadas de 1940 y 1950 proyectos para monumentos y monumentos ocuparon buena parte de la vida artística de Bigatti. Cada uno de ellos posee una perspectiva y un estilo diferente, sin embargo existe algo que los unifica y es el carácter narrativo que ellos evidencian. Son relatos sintéticos y simples que optimizan y dirigen su comprensión. Están integrados por personajes reales o ficticios, alegorías de ideales o de virtudes públicas y cívicas. […] Los monumentos conmemorativos más destacados llevados a cabo por Bigatti son: al General Bartolomé Mitre, inaugurado en 1942, en la ciudad de La Plata; el dedicado a Julio A. Roca y a La Conquista del Desierto, en Choele-Choel, Río Negro, y el Monumento a la Bandera (1942-1952), Rosario, Santa Fe. En la ejecución de los mismos empleó diferentes calidades de materiales, como mármol, piedra y bronce, lo cual habla de la excelencia técnica de su trabajo. En ellos, además, se observa lo que fue su teoría esencial de la escultura: ‘Lo lineal como diseño en el espacio puede tener solamente un valor decorativo. El volumen en el espacio, se unifica en un concepto arquitectónico de permanencia. Lo lineal en el espacio se distrae, es pictórico’”.

 

Bigatti manejaba todas las estéticas, todas las proporciones, todas las técnicas, todas las escalas referentes a un volumen en el espacio. Podía pasar de cincelar cuidadosa y laboriosamente una medalla a hacer restallar la sabiduría de generaciones de antiguos constructores de símbolos en la figura heroica de ‘La Patria Abanderada’“, afirma laArqMaríaIsabel de Larrañaga, directora del Museo Sívori, quien describe al artista como “una rara avis en un entorno de colegas que conciben el arte como un hecho casi privado, a veces de dimensiones íntimas, realizado para la fruición de pocos. Este será, entonces, su camino y su misión. Con este bagaje tan lleno de saberes, a los cuales debe agregarse su profundo conocimiento y experimentación dentro de la estética moderna –como la forma de construcción de los volúmenes en base a elementos geométricos–, Alfredo Bigatti enfrentará el más relevante proyecto de su vida, en donde su maestría se expresará y en el que dejará su salud al mismo tiempo que su alma: el Monumento a la Bandera, en Rosario. […] Seguramente, nuestra patria seguirá produciendo, aquí y allá, personajes y hechos históricos, hechos y personajes a los que se querrá homenajear, o simplemente recordar. El académico concepto de ornato urbano, no por antiguo ha desaparecido de entre las necesidades de una gran ciudad. Pero, ¿dónde hay hoy un artista capaz de convertir una sensible obra escultural en monumento dentro del campo figurativo? No lo hay. ¿Dónde hay un escultor que al pasar de escala sepa conservar una resolución volumétrica perfecta, alcanzando esa “divina proporción” que hace feliz a la mirada? Tampoco lo hay. Ese arte inigualable se extinguió hace cincuenta años, junto con la muerte temprana e irreparable de Alfredo Bigatti”, concluye De Larrañaga.

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