Eduardo Iglesias Brickles en Salas Federales - Consejo General de Inversiones
Eduardo Iglesias Brickles en Salas Federales - Consejo General de Inversiones

En el heterogéneo panorama del arte argentino de las últimas décadas, Eduardo Iglesias Brickles fue hasta su muerte, un indeleble testigo del acontecer público.

Supo atravesar con verdadera maestría las claves profundas de nuestra realidad, que desentrañó con la potencia expresiva de su arte.

Sus figuraciones – con ese ambiguo deambular entre xilografía y pintura – establecen el registro frontal de un elaborado imaginario.

 

La elocuencia que alcanzan sus imágenes – sobre todo cuando vemos las planchas policromadas – provienen de la gubia que incide la madera, talla la superficie, construye figuras o quiebra perfiles para producir un mundo de formas netas, que aún con la presencia del pigmento, sigue evocando la borrada plenitud del blanco y negro.

 

Mas allá de las implicancias técnicas, los procedimientos empleados por el artista, nos conducen a visiones que deambulan entre la realidad y lo emblemático; se trata de escenas cargadas de resonancias épicas y sociológicas; símbolos de inquietantes situaciones ciudadanas, de estereotipos rastreados en nuestra ciudad y de constantes ahondamientos de la propia condición existencial del artista, que configuran al fin, lúcidos señalamientos de climas y secretas claves, luces y sombras de esa cotidianeidad en la que estamos involucrados; obras que han venido tramando un duro reconocimiento de casos y cosas, en el que late un afección muy contemporánea.

 

Pero al mismo tiempo, estas xilopinturas nos hacen pensar en aquel antiguo proverbio “Nada se parece menos a lo real que la realidad”, pues estas demuestran que la realidad fue apenas un remoto punto de partida para crear un contundente sistema de signos, que es el verdadero cuerpo de su arte.

 

Hoy, frente a su muerte, quiero recordar con dolor lo que algunas vez escribí cerrando un texto sobre su obra: “Este mundo de Iglesias Brickles creado por la incisión de la gubia, también es fruto de otra acepción del término: rayo de luz que incide la lente; y es una claridad que emana de sus imágenes, la que ilumina nuestra actualidad, para decirnos como Hécuba en “La Ilíada”, frente a la caída de Troya: Duro es el destino”

 

Raúl Santana, marzo de 2014

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