Yoko ono en el MALBA
Yoko ono en el MALBA

El título de la muestra puede ser leído como una metáfora de su trayectoria artística pero también como un comentario a la situación global de nuestra época que, según Ono, puede ser mejorada a través de la participación conjunta y el intercambio creativo. 

Asociada con el arte conceptual, la performance, el grupo neo-vanguardista Fluxus y los happenings de los 60, Ono ha sido, sobre todo, una pionera en el cuestionamiento del concepto y el objeto de arte. Ha roto las fronteras tradicionales que dividen las distintas disciplinas artísticas y, al invitar a los espectadores a jugar un papel activo en la producción de la obra, ha creado un nuevo modo de relación con ellos. 

Usando un lenguaje claro y universal, Ono produce objetos, eventos, rituales y acciones, cuya precisa elaboración se completa a través de la participación del público. Las “instrucciones” son piezas compuestas por mensajes simples y poéticos, que invitan a los espectadores a realizar determinadas acciones, como “escuchar el sonido de la Tierra girando” o “encender un fósforo y observar hasta que se consuma”.

El proyecto expositivo contempla dos instancias: por un lado, la propia muestra en las salas de MALBA; por el otro, la exposición y difusión de gran parte de las obras en el espacio público, los medios masivos de comunicación, Internet y las redes sociales. De este modo, las instrucciones pueden aparecer para ser leídas en los muros de la sala de exposición, en las páginas de un periódico, como parte de un “Festival de danza”, en un cartel en mitad de una avenida importante, una parada de colectivo o en el subte; o para escucharse a través de altavoces, de una radio, dichas al oído. Se pueden recibir en e-mails, a través de las redes sociales o como una imagen que se viraliza en Instagram.

De este modo, Yoko Ono amplifica el alcance de una obra con un fuerte compromiso social y político, a partir de su militancia a favor de movimientos como el feminismo, el pacifismo y el ecologismo.  En Dream Come True, la artista nos invita a atravesar una experiencia transformadora en nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.

“Es importante hacer notar –señala Agustín Pérez Rubio– que si las instrucciones de Yoko se vuelcan hacia el mundo es ni más ni menos porque también lo llevan en sí y lo condensan. No son una creación ensimismada que pretenda ser meramente comunicada, sino que intentan devolver, a quienes las escuchan, la conciencia de ese lugar, de ese mundo en el que están, con los problemas, aspiraciones, deseos, frustraciones, y demás cuestiones sociales y políticas que los afectan. De ahí que la obra de Yoko Ono pueda leerse como un corpus teórico con una agenda política, desde sus comienzos hasta hoy.

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